8 horas al día, 5 días a la semana, dedico mi tiempo, mente y cuerpo a un trabajo, muchas veces criticado, y poco subestimado. Las Relaciones Públicas pueden convertirse en una profesión metodista, intrascendental y llena de sobonería. Es el pensamiento de aquellos, que ven desde fuera un trabajo, cuyo mayor alcance se mide desde el interior de la empresa.
El contacto directo de un relacionista público con los medios de comunicación, es a través de las notas de prensa, conferencias, visitas guiadas, entre otros; en el que el relacionista limita su papel, para darle realce al vocero de la institución.
Muchas veces se nos considera también, los que queremos tapar el sol con un dedo; los que nos escondemos tras las faldas de una repetitiva verdad que todo el mundo desconoce. ¿Nadie nos cree? Pues, con toda razón se debe dudar de nosotros. ¿Cómo creer ciegamente en alguien que habla de sí mismo? (apliquémoslo al tema…¿Cómo creer en el profesional que maneja la imagen de la empresa?) Difícil, ¿no? Hasta se duda de nuestra palabra.
Se nos ha otorgado cómo única función la de organizadores “con título” de eventos, “puro acto de protocolo son”, fotos a todos….flash “sonrían”…luego coloquen la foto en el mural, listo, se acabó su trabajo. Tal como escuché en una conferencia en diciembre del 2006, la Jefa de Imagen de El Comercio, señaló que ella formaba parte de los acusadores de imagen, definiéndolos como “los canapés con trajes y faldas”. ¿Mi opinión? La compartía, y considero, que dicha definición corresponde a la realidad de muchos relacionistas públicos en la actualidad. Ella se dio cuenta que el puesto daba para más, y es que cuando estás adentro recién puedes captar la importancia o el gran potencial del puesto que te ofrecen.
No niego las responsabilidades antes mencionadas, pero ¿las únicas?, definitivamente no. Es como, catapultar al periodista como acechador de la noticia diaria en la puerta del municipio provincial ¿lo hacen?….Amigos, quien no ha pecado que tire la primera piedra.
Siguiente post: Reflexiones sobre la labor en una oficina de imagen.
El contacto directo de un relacionista público con los medios de comunicación, es a través de las notas de prensa, conferencias, visitas guiadas, entre otros; en el que el relacionista limita su papel, para darle realce al vocero de la institución.
Muchas veces se nos considera también, los que queremos tapar el sol con un dedo; los que nos escondemos tras las faldas de una repetitiva verdad que todo el mundo desconoce. ¿Nadie nos cree? Pues, con toda razón se debe dudar de nosotros. ¿Cómo creer ciegamente en alguien que habla de sí mismo? (apliquémoslo al tema…¿Cómo creer en el profesional que maneja la imagen de la empresa?) Difícil, ¿no? Hasta se duda de nuestra palabra.
Se nos ha otorgado cómo única función la de organizadores “con título” de eventos, “puro acto de protocolo son”, fotos a todos….flash “sonrían”…luego coloquen la foto en el mural, listo, se acabó su trabajo. Tal como escuché en una conferencia en diciembre del 2006, la Jefa de Imagen de El Comercio, señaló que ella formaba parte de los acusadores de imagen, definiéndolos como “los canapés con trajes y faldas”. ¿Mi opinión? La compartía, y considero, que dicha definición corresponde a la realidad de muchos relacionistas públicos en la actualidad. Ella se dio cuenta que el puesto daba para más, y es que cuando estás adentro recién puedes captar la importancia o el gran potencial del puesto que te ofrecen.
No niego las responsabilidades antes mencionadas, pero ¿las únicas?, definitivamente no. Es como, catapultar al periodista como acechador de la noticia diaria en la puerta del municipio provincial ¿lo hacen?….Amigos, quien no ha pecado que tire la primera piedra.
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aNa



2 comentarios:
Pucha Anita, ya me imagino lo que debes pasar. Sin embargo, creo que te faltó una cosita: los de imagen también somos escudos de la institución. Si algo sale mal (digamos que te mandan a cancelar un contrato ya firmado), tienes que ser tú el que da la cara y el que tiene que soportar los insultos o sonseras que te diga el agraviado. Pero en fin, no somos solo protocolo, porque si perdemos los papeles...
Nando:
Espero ke este pekeño comentario no se entienda como ke me arrepiento o me disgusta el área en la ke me desenvuelvo actualmente. Al contrario, las Relaciones Públicas - tal como lo menciono- se entiende mejor desde el interior de la empresa y ofrece grandes oportunidades de desarrollo profesional.
Cuídate, y nos stamos viendo en la blogósfera.
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